ACTUALIDAD DIOCESANA

05/02/2023

Los premios Goya y el viaje de Francisco a África

El sacerdote Adsis, Mariano Montero, se hace eco del viaje realizado por el Santo Padre a la República Democrática del Congo y Sudán del Sur, dos periferias del mundo; así como del cortometraje “Amanece la noche más larga”, nominado a los Goya 2023 y que invita a abandonar la inacción. Este ha sido su comentario para el programa Iglesia Noticia en COPE Salamanca

 

El próximo sábado 11 de febrero se celebra la XXXVII edición de los Premios Goya del cine español. Entre los nominados me ha llamado la atención uno de los que aspiran a ser el Mejor cortometraje de animación para adultos, titulado “Amanece la noche más larga”. Es una secuencia de dibujos al óleo que desarrolla una curiosa historia. Empieza con la reunión de “los cuatro jinetes del Apocalipsis”: Peste, Guerra, Hambre y Muerte. Resulta que en los últimos años Peste, Guerra y Hambre han estado a pleno rendimiento, por lo cual Muerte está agotada por sobrecarga de trabajo. Así que hablan entre ellos cómo habría que abordar el presente y el futuro de este mundo.

Esta ocurrente ficción es una sátira de la trágica realidad que nos rodea y pretende alertar sobre los grandes cambios sociales que se avecinan. Pero, sobre todo, busca denunciar la actitud pasiva, temerosa e indiferente de la mayoría de los habitantes del planeta… Lo que empezaba como un relato exterior al espectador, termina siendo un espejo donde mirarnos cada uno y preguntarnos: ¿Así está el mundo? ¿Y yo, cómo estoy en él?

Estas preguntas conectan con el viaje que esta semana ha realizado el papa Francisco a dos de los países más golpeados por la pobreza y la guerra en el mundo actual: la República del Congo y Sudán del Sur. En su principal intervención en el Congo, el Papa desarrolla la imagen de ese país como un diamante codiciado por muchos. Ha hablado sin pelos en la lengua: “El veneno de la avaricia ha ensangrentado sus diamantes. Es un drama ante el cual el mundo económicamente más avanzado suele cerrar los ojos, los oídos y la boca”. Y le ha dicho a las grandes potencias de este mundo: “No toquen la República Democrática del Congo, no toquen África. Dejen de asfixiarla, porque África no es una mina que explotar, ni una tierra que saquear. Este país y este continente merecen ser respetados y escuchados, merecen espacio y atención”.

Frente al cortometraje de los Goya, el Papa va más allá de la crítica social que tantas veces se realiza desde un cómodo sillón del primer mundo. El Papa viaja a las periferias, se mete en el corazón del conflicto y es desde allí desde donde nos llama a todos a un cambio en nuestra manera de estar en el mundo: ni con la violencia, ni con la indiferencia, ni con el solo pensamiento crítico, sino con la cercanía compasiva y solidaria con los hombres y los países sufrientes.

La “Campaña contra el Hambre” a la que nos convoca Manos Unidas este mes de febrero va en esa dirección. Puede ser nuestra pequeña pero significativa contribución para hacer contrapeso a aquellos “cuatro jinetes del Apocalipsis” que parecieran dominar la historia. Porque es posible soñar con un mundo sin Hambre y a la vez hacer algo para que el Pan alcance para todos. Es lo que marca la diferencia entre el corto de los premios Goya y el viaje de Francisco a África.   

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