25/02/2025
La Santa Sede ha publicado este martes, 25 de febrero, el mensaje del papa Francisco para la Cuaresma 2025, que lleva por lema: “Caminemos juntos en la esperanza”. Este tiempo litúrgico comenzará el próximo 5 de marzo, Miércoles de Ceniza, un tiempo privilegiado para intensificar el camino de la conversión.
En su mensaje, el santo padre invita a los fieles a iniciar este tiempo de conversión y penitencia “en la fe y en la esperanza”, preparándose para celebrar la Pascua con un corazón renovado. Recordando que esta Cuaresma estará “enriquecida por la gracia del Año Jubilar”, Francisco reflexiona sobre el significado de “caminar juntos en la esperanza y descubrir las llamadas a la conversión que la misericordia de Dios nos dirige a todos, de manera personal y comunitaria”.
A partir del lema del Jubileo, “Peregrinos de esperanza”, el papa estructura su mensaje en tres claves fundamentales para vivir la Cuaresma: caminar, caminar juntos y caminar con esperanza.
Sobre la acción de “caminar”, evoca el largo viaje del pueblo de Israel hacia la tierra prometida, narrado en el libro del Éxodo; el difícil camino desde la esclavitud a la libertad, querido y guiado por el Señor, que ama a su pueblo y siempre le permanece fiel”. De lo que surge una “llamada a la conversión, porque todos somos peregrinos en la vida”. Y explica que la Cuaresma es una oportunidad para preguntarse si estamos avanzando en nuestro camino de conversión o si nos encontramos estancados. Francisco invita a “confrontarse con la realidad concreta de algún inmigrante o peregrino” para dejarse interpelar y descubrir “lo que Dios nos pide, para ser mejores caminantes hacia la casa del Padre”.
El papa Francisco insiste en su mensaje en que el cristiano no debe caminar solo, sino en comunidad: “La vocación de la Iglesia es caminar juntos, ser sinodales“. En este sentido, exhorta a los fieles a preguntarse si en sus familias, comunidades parroquiales y espacios de trabajo viven esta sinodalidad, siendo capaces de caminar con los demás, escuchar, acoger y evitar la exclusión. Y plantea una segunda llamada, “la conversión a la sinodalidad”.
La tercera clave del mensaje es la esperanza. Francisco recuerda que la Cuaresma debe vivirse con la certeza de que “Jesús, nuestro amor y nuestra esperanza, ha resucitado”. Cita al papa Benedicto XVI para resaltar que “el ser humano necesita un amor incondicionado” y que la esperanza cristiana se fundamenta “en su gran promesa, la vida eterna”. El santo padre llama a cada creyente a cuestionarse si vive con la confianza de que Dios perdona sus pecados y si su esperanza se traduce en un compromiso real “por la justicia, la fraternidad y el cuidado de la casa común”.
Francisco recuerda que “gracias al amor de Dios en Jesucristo estamos protegidos por la esperanza que no defrauda” y que la esperanza, “es ‘el ancla del alma’, segura y firme. En ella la Iglesia suplica para que «todos se salven»”. Y concluye su mensaje pidiendo la intercesión de la Virgen María, “Madre de la Esperanza”, para que “interceda por nosotros y nos acompañe en el camino cuaresmal”.