Caminos de renovación y misión en el nuevo año pastoral

El horizonte de la futura acción pastoral diocesana, que hoy presentamos, está en continuidad con las acciones realizadas durante el Año de la Fe, de las que hicimos “Memoria” al final del año pasado en “Comunidad”. Esas actividades del Año de la Fe tienen su continuación más relevante en las Peregrinaciones de los Arciprestazgos a la Catedral, para renovar la confesión de la fe con el Obispo.

 

En el clima espiritual del Año de la fe, la reciente Encíclica Lumen fidei, del Papa Francisco, hecha pública el día 29 de junio pasado, ha venido a ayudarnos a redescubrir la alegría de creer y a hacer nuestra adhesión al Evangelio más consciente y vigorosa, para volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe. La lectura reposada, el estudio y la meditación del contenido de esta Encíclica es nuestra primera tarea en el horizonte de la acción pastoral inmediata que hemos de seguir realizando en este nuevo tiempo de anuncio del Evangelio. El Papa ha querido hablar de la “luz de la fe para que crezca e ilumine el presente, y llegue a convertirse en estrella que muestre el horizonte de nuestro camino en un tiempo en el que el hombre tiene especialmente necesidad de luz” ( n. 4).

 

Guiados por esta luz hemos iniciado oficialmente el Año pastoral con la VII Semana de Pastoral, celebrada desde el 16 al 21 de septiembre. En ella se ha profundizado en los contenidos centrales del borrador del nuevo Plan Diocesano de Pastoral: el renovado encuentro con Jesucristo, la búsqueda de formas más evangélicas de ser Iglesia y de estar presente en la sociedad, el mayor cuidado de los procesos de la iniciación cristiana, la salida a los nuevos escenarios de la evangelización para el dialogo con la cultura y con los promotores de la justicia, el compromiso de vivir proféticamente la caridad con los pobres.

 

Toda la comunidad diocesana ha sido invitada a orar, reflexionar y dialogar sobre estos caminos de renovación interna y de misión de nuestra Iglesia diocesana, para colaborar en el trabajo de elaboración definitiva de este Plan de Pastoral. Y ésta va a ser una parte de la tarea de los presbíteros y de los Consejos pastorales en los arciprestazgos durante el año que ahora comienza, para llegar a la aprobación del Plan por el Consejo Presbiteral y por el Obispo al final del año.

 

Igualmente se va a iniciar en la comunidad diocesana un proceso de oración y reflexión sobre el principal y urgente problema de la pastoral de las vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada. En este clima, será más fácil promover la fructífera aplicación del nuevo programa de Pastoral Vocacional, que se centra en la instauración del Seminario en Familia y del Pre-Seminario Mayor. Con estas iniciativas pretendemos ofrecer cauces de acompañamiento vocacional a los niños y adolescentes que viven con sus familias y quieren asistir periódicamente a encuentros preparados desde el Seminario Diocesano para convivir, orar, cuidar la formación cristiana, celebrar la Eucaristía, vivir experiencias de comunidad y de compromiso de caridad y servicio a los pobres, y tener momentos de deporte y sana diversión. Todo ello, orientado al encuentro con Jesucristo, para conocerle mejor y amarle y seguirle con más decisión, planteándose la posible vocación al sacerdocio. En el Seminario en Familia los chicos de 10 a 15 años conocen directamente cómo es la vida del Seminario y cómo pueden responder SÍ a la llamada del Señor. El Pre-Seminario Mayor ofrece un cauce semejante para los muchachos de 16 a 18 años, coincidiendo con sus estudios de Bachillerato, o para jóvenes mayores con inquietud vocacional, venidos de otros ámbitos. Este programa requiere el trabajo conjunto de un Equipo de Pastoral Vocacional, promovido con firme decisión por los sacerdotes, acompañado por la oración de las comunidades y acogido con generosidad por las familias.

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La formación permanente ayuda al sacerdote en su proceso de configuración con Cristo Cabeza y Pastor, en quien debe encontrar la plena verdad e identidad de su vida y ministerio, reavivando a diario la gracia del sacramento del orden. En concreto, la formación permanente de los sacerdotes, en sus dimensiones humana, espiritual, intelectual y pastoral, se continúa con un programa de la Delegación para el Clero, que incluye Ejercicios Espirituales, Retiros, Jornadas sacerdotales, Convivencias y Peregrinaciones, así como un curso de formación teológica y pastoral centrado en el estudio de algunos aspectos de la enseñanza del Concilio Vaticano II sobre la Iglesia en el mundo actual y sobre el ministerio y vida de los presbíteros. De esta manera se capacitan mejor para discernir y promover los nuevos caminos de renovación interna de la diócesis y de su acción evangelizadora en diálogo con la cultura actual. Y este proceso de formación tiene en el arciprestazgo un cauce privilegiado de realización.

 

El arciprestazgo debe seguir siendo cuidado con esmero como ámbito de convivencia presbiteral fraterna, de programación pastoral, de oración, de formación teológica, de diálogo pastoral y de aliento de una pastoral de comunión y de misión, con la participación de los fieles en el Consejo Arciprestal de Pastoral, promoviendo Asambleas del Arciprestazgo y encuentros de catequistas y otros colaboradores pastorales, creando equipos para el trabajo con las familias, los niños y los jóvenes. Al Arciprestazgo le corresponde un papel decisivo en la integración de las parroquias en las nuevas unidades de acción pastoral y en el conjunto de la pastoral diocesana.

A la luz del salmo 126: “Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles”, las Delegaciones de Pastoral juvenil, universitaria y vocacional acaban de dar a conocer un amplio programa de pastoral con los jóvenes. Comprende las siguientes dimensiones: Oración y celebración: eucaristías, vigilias, ejercicios espirituales, talleres de oración; Formación de agentes de pastoral, de monitores de tiempo libre, y formación permanente cristiana sobre el catecismo joven de la Iglesia Católica; Acompañamiento personal; Convivencias y encuentros; Experiencias de verano: campamento para la edad de 12 a 15 años; camino de Santiago para los 16 y 17 años; campo de trabajo para los 18 a 25 años; Servicio a los pobres y promoción de la justicia, en el Cottolengo y en voluntariado de Cáritas; Grupo misionero, para un proyecto en Latinoamérica; Grupo de música; Redes sociales. El programa de actividades está llamado a realizarse en diversos ámbitos: en arciprestazgos y parroquias; en cofradías, colegios y clases de religión, y en las actividades específicas de la Pastoral universitaria, con un programa de radio y la Mesa para el diálogo de la fe y la cultura. La imagen del Salmo 126 nos ayuda a comprender que la casa ha de construirse sobre la roca de Jesucristo (Mt 7, 24), que es el Señor quien hace en nosotros su obra y todos somos piedras vivas de su edificio. Así la pastoral juvenil es obra del Señor, pero todos estamos llamados a colaborar en la obra con nuestro trabajo.

La renovación de las Delegaciones diocesanas continúa con la inmediata aplicación del nuevo Reglamento de la Delegación de Enseñanza y la oportuna puesta en marcha de las Orientaciones pastorales para el Catecumenado de Adultos. También la aplicación del Directorio diocesano para las Celebraciones dominicales en Ausencia de Presbíteros se iniciará con la organización del primer Cursillo para la preparación de los moderadores de estas celebraciones, que está previsto para la mitad del mes de febrero de 2014. A la vez que se prepara este Cursillo, se explicará en los arciprestazgos y a todos los fieles la necesidad y el contenido del Directorio, para favorecer la acogida de su aplicación por parte de las comunidades más afectadas.

A propósito de la necesidad de estas celebraciones en el ámbito rural, podemos ya indicar que viene exigida por la disminución del número de sacerdotes, con el consiguiente aumento del número de comunidades, con frecuencia muy despobladas, a las que debe atender cada sacerdote. Así nos encontramos con la dificultad, incluso física, de celebrar la eucaristía en cada parroquia o anejo durante el sábado por la tarde y el domingo. Además, hay que tener en cuenta la dificultad moral del sacerdote para garantizar la calidad litúrgica de tantas celebraciones y su propia salud espiritual y pastoral. De hecho, en caso de necesidad pastoral, la norma canónica sólo permite al sacerdote celebrar la eucaristía tres veces los domingos y fiestas de precepto. Por estas razones, el nuevo Directorio diocesano autoriza la celebración dominical en ausencia de presbítero cuando un sacerdote tiene a su cargo pastoral más de cinco parroquias, no dispone de la colaboración de otro sacerdote y, por consiguiente, no podría celebrar en todas ellas la eucaristía entre el sábado por la tarde y el domingo sin sobrepasar el numero autorizado de celebraciones. Sobre otros aspectos de la regulación de estas celebraciones ofreceremos oportunamente más precisa información.

En el horizonte de la actividad ordinaria y permanente de este nuevo año pastoral se sitúa la “Visita ad limina”, que los Obispos de España hemos de realizar al Papa Francisco en Roma desde el día 24 de febrero al 8 de marzo de 2014. Y también la continuación de la Visita Pastoral del Obispo en la Diócesis, en un arciprestazgo de la ciudad y en otro del ámbito rural.

Sin caer en el desaliento por el escaso fruto acaso cosechado en nuestra anterior tarea, escuchamos una vez más la llamada del Señor a remar mar adentro y echar las redes para pescar (Cf. Lc 5, 4). Como Pedro, le respondemos: “Por tu palabra, echaré las redes” (Lc 5, 5).

+Carlos López Hernández,

Obispo de Salamanca.

 

Esta página ha sido actualizada el  27/01/2014

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