Memoria del Año de la Fe
D. Carlos López, Obispo de Salamanca con el Arzobispo de Toledo D. Braulio Rodríguez, en la celebración del V Centenario de la Catedral Nueva de Salamanca.

Al final del año pastoral 2012-2013, coincidente con la mayor parte del Año de la Fe, que se extiende desde el 11 de octubre de 2012 hasta el 24 de noviembre de 2013, puede ser oportuno esbozar una breve memoria que nos ayude a situarnos en el proceso de la tarea pastoral diocesana.

 

La homilía de la fiesta de San Juan de Sahagún nos ofreció la ocasión de presentar oficialmente en la Catedral una breve síntesis de la Carta Apostólica Porta Fidei, con la que el Papa Benedicto XVI convocaba el Año de la Fe. Y la fiesta de la Virgen de la Vega nos permitió presentar en el mismo marco litúrgico las grandes líneas de la acción pastoral proyectada para dar vida en nuestra diócesis al referido tiempo de gracia, propuesto a toda la Iglesia como “exigencia de redescubrir el camino de la fe para iluminar de manera cada vez más clara la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo”.

 

El Año de la Fe, convocado al cumplirse los cincuenta años del comienzo del Concilio Vaticano II, venía enmarcado en el proceso de la Nueva Evangelización, que Juan Pablo II y Benedicto XVI han venido impulsando con especial empeño, como una urgente llamada a la renovación interna de la Iglesia en la fidelidad al Evangelio, en orden al mejor cumplimiento de su misión esencial de anunciar a todos los hombres, en las nuevas circunstancias de nuestro tiempo, el mismo Evangelio de salvación gozosamente vivido por ella. Este proceso del anuncio del Evangelio concretado en la convocatoria de la Asamblea del Sínodo de los Obispos, celebrado en Roma desde el 7 al 28 de octubre de 2012, que trató de la Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana. En este horizonte de la misión, el Año de la Fe nos llamaba a una renovada conversión al Señor Jesús, para ser sus testigos de forma más gozosa y convincente.

 

En este clima espiritual y apostólico nos introducía ya la Semana de Pastoral, celebrada desde el 17 hasta el 21 de septiembre de 2012. Tratamos en ella de situarnos en el horizonte eclesial de la Evangelización en tiempos nuevos y de buscar los caminos y formas más adecuados para llevarla a término. A este fin se orientaron las reflexiones sobre “La primera evangelización en la era apostólica”, “El primer anuncio” y el proceso seguido “Del Vaticano II a la nueva Evangelización”. Igualmente las comunicaciones en relación con los nuevos escenarios en los que se juega la evangelización y sobre algunas experiencias realizadas para una nueva Evangelización.

 

El día 11 de octubre de 2012, a las siete de la tarde, tenía lugar en la Catedral Nueva la solemne celebración de Apertura del Año de la Fe, en la cual una amplia representación de la comunidad diocesana confesaba gozosamente su fe en Jesucristo junto con su Obispo y en comunión con el Sucesor de Pedro y con la Iglesia universal. En la misma celebración se entregó a los fieles la Carta Pastoral del Obispo sobre “El Año de la Fe en la Iglesia Diocesana de Salamanca”. En ella se trata de la Fe como experiencia de conversión y salvación en el encuentro personal con Cristo en la Iglesia y como adhesión a los contenidos de la fe profesada por la Iglesia; y se explicita el significado de la vida de la fe en el testimonio de la caridad, especialmente referido a nuestro tiempo de crisis. Después se expuso el significado actual del Concilio Vaticano y del Catecismo de la Iglesia Católica y se presentó el programa pastoral para el Año de la Fe.

Las Acciones Pastorales para el Año de la Fe señalaban como acentos prioritarios la primacía de la gracia del Señor y de la escucha de su palabra, que habrían de reflejarse en el mayor cultivo de la oración, en todas sus formas, y en la celebración del Sacramento de la Reconciliación. Además, exhortaban a impulsar en todos los ámbitos pastorales la formación en la fe, el cuidado de las celebraciones litúrgicas, las peregrinaciones a los lugares de de los santos, la cercanía a las familias en los procesos de iniciación de sus hijos en la fe, el catecumenado para los adultos, el diálogo con la cultura, el anuncio de la fe a los que buscan respuesta a los interrogantes del hombre de hoy, y el testimonio de la caridad y la justicia.

 

La realización de las acciones encaminadas a alcanzar estos fines ha sido diversa y con logros difícilmente evaluables. No obstante, sí que podemos apreciar que gran número de fieles han tenido conocimiento suficiente de la finalidad del Año de la Fe y que han participado con interés en las peregrinaciones de los arciprestazgos a la Catedral para profesar la fe junto con sus presbíteros y con el Obispo. Y tiene especial relevancia la organización de amplios horarios en varios días de la semana para la celebración personal del Sacramento de la Penitencia en la Parroquia de El Carmen, con el compromiso de un nutrido grupo de sacerdotes confesores.

 

Los presbíteros han seguido su plan de formación permanente sobre el Concilio Vaticano II, centrado en el estudio de las Constituciones sobre la Iglesia, sobre la Revelación Divina y sobre la Liturgia, llevado a cabo en sesiones de ámbito diocesano y en cada arciprestazgo.

 

Han tenido especial relevancia pública las Conferencias “Fe y ateismo en el siglo XXI”, celebradas con gran participación en el Teatro Liceo; el “Vía Crucis de la Fe” y el “Vía Lucis”, organizados por la Junta de Cofradías; la Jornadas Nacionales de Teología de la Caridad, celebradas en nuestra ciudad por Cáritas Nacional y Diocesana del 26 al 28 de abril; y los actos conmemorativos del V Centenario de la Catedral Nueva, a saber, el Congreso Internacional sobre la Catedral y, sobre todo, la gran fiesta diocesana de acción de gracias, culminada con la celebración de la Eucaristía el día 12 de mayo, con la participación de numerosos fieles, presbíteros y de nuestro arzobispo metropolitano y obispos de las diócesis cercanas.

 

También son relevantes las actividades realizadas en el ámbito de la pastoral de la cultura, que han culminado con la celebración de la primera Jornada sobre la presencia de los “Cristianos en la Universidad y la Cultura”, celebrada en la Casa de la Iglesia el día 8 de junio con gran participación de profesores universitarios y profesionales de la cultura de las artes. Confiamos que esta actividad conduzca muy pronto a la creación de una Delegación diocesana para la Cultura.

 

La actividad del Consejo Presbiteral, con el trabajo previo de los sacerdotes en los arciprestazgos, ha tenido como frutos importantes la aprobación de unas “Orientaciones pastorales para el Catecumenado de Adultos”, con las cuales se hace oficial un camino nuevo en la práctica de la iniciación cristiana en nuestra diócesis, así como la determinación de los criterios por los que han de regirse las futuras “Celebraciones dominicales en Ausencia de Presbíteros”. Sobre ambos asuntos escribiré en Comunidad con más detalle al inicio del próximo curso, si Dios quiere.

 

El asiduo trabajo del Consejo Diocesano de Pastoral ha encontrado su reflejo en la redacción de un Borrador de Plan Diocesano de Pastoral, ambientado en clima espiritual de la parábola del Padre misericordioso y de sus dos hijos, y centrado en los cinco objetivos siguientes: 1. Un encuentro con Jesucristo, mediante una fe vivida, anunciada, celebrada y testimoniada en la caridad; 2. Revitalizar las comunidades para lograr nuevos modos de ser Iglesia; 3. Organizar la iniciación cristiana como parte de un proceso evangelizador; 4. Salir al encuentro de los nuevos escenarios de evangelización; 5. Ejercer proféticamente la caridad con los pobres.

 

Los objetivos de este futuro Plan Diocesano de Pastoral centrarán el estudio de la próxima Semana de Pastoral, que se celebrará desde el 16 al 21 de septiembre, y cuyas ponencias principales versarán sobre: 1. Cristo, mirada central de toda pastoral; 2. Un nuevo modo de ser Iglesia: la conversión de nuestras comunidades; 3. La misión de la Iglesia hacia fuera: diálogo fe-cultura, fe-justicia. Nuevos escenarios; 4. La iniciación cristiana: hacia un paradigma catecumenal; 5. Promover las vocaciones, prioridad inaplazable.

 

Durante el Año de la Fe se ha hecho realidad el comienzo de la renovación de las Delegaciones diocesanas, con una nueva reglamentación para una forma de trabajo más comunitaria. En concreto se ha puesto en marcha el nuevo equipo de Delegación para el Clero y está terminado el nuevo reglamento de la Delegación de Enseñanza, que se aplicará ya al comienzo del nuevo curso.

 

Nuestra pastoral juvenil recibió un nuevo impulso con la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid y la acogida de tres mil jóvenes en Salamanca en los días previos. Un nuevo y amplio equipo de la correspondiente Delegación está abriendo nuevos caminos de evangelización de los adolescentes y jóvenes, que terminaron en el curso pasado con una original peregrinación diocesana a Lourdes, y, en el próximo verano tendrán su resultado en un encuentro de adolescentes y jóvenes en Corconte (Cantabria), desde el 9 al 14 de julio, al cual se podrá llegar también caminando por varias rutas desde el 5 al 9 de julio.

 

No podemos terminar esta Memoria del Año de la Fe sin resaltar la gran significación de la renuncia de Benedicto XVI a la Sede de Pedro y el nombramiento del nuevo Papa Francisco. La comunidad diocesana despidió con veneración y respeto al Papa Benedicto con una Eucaristía de acción de gracias por su ministerio, celebrada en la Catedral, el día 2 de marzo de 2013; y dio de nuevo gracias a Dios con gozosa esperanza por el inicio del pontificado del Papa Francisco en la Eucaristía celebrada en la misma Catedral el día 23 de marzo. Ambos Papas han dado su impronta y orientación a nuestra vivencia espiritual de este memorable Año de la Fe.

 

+ Carlos López,

Obispo de Salamanca


Esta página ha sido actualizada el  27/01/2014

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