El sentido de la Navidad por Florentino Gutiérrez, Vicario General

Me has preguntado, querido amigo, por el sentido de la Navidad. Buena pregunta, y que verdaderamente necesita respuesta, pues cada año su sentido se está ocultando más y más tras los diversos disfraces con los que se la pretende ocultar.

Te ofrezco, amigo, una doble pista para reconocer la verdad misteriosa de esta fiesta entrañable que, tras dos mil años, ha conseguido que, creyentes y no creyentes, se pongan de acuerdo para celebrarla juntos en los mismos días.

Para la primera pista podemos fijarnos en el significado de las tres misas con las que la Iglesia celebra el nacimiento de Jesús en el día Navidad.

Estas tres misas nos ofrecen un retablo maravilloso en torno a la luz.

 

 

En la Misa de medianoche (Misa del Gallo), Cristo nace

 

En medio de la oscuridad del mundo Jesús, niño y pobre, se manifiesta a unos pocos privilegiados: sus padres y algunos pastores o pobres. El resto de los habitantes de Belén no se enteran. La Iglesia hace suya la voz de los ángeles: “Nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor”.

Sí, hoy nos ha nacido un Niño, “ha aparecido la gracia de Dios que trae la salvación para todos los hombres”. Este anuncio provoca un cántico nuevo, el cántico de toda la tierra que glorifica al Señor: ‘Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor’.

De ahora en adelante podemos tener la experiencia de Dios que a través de los signos se deja ver y tocar. Esto prueba que, aunque los hombres podamos dejar de creer en Dios, Él nunca perderá la fe en el hombre.

 

En la Misa de la aurora, Cristo ilumina

 

Por la mañana temprano, celebramos la luz que ilumina los corazones de los hombres, Dios mismo se nos muestra y consigue que nos alegremos con los pastores. Aun hoy los coros de los auroros despiertan al pueblo con los villancicos anunciando que Jesús ha nacido esta noche.

La Iglesia pide la luz para nuestras vidas: “que resplandezca en nuestras obras la fe que haces brillar en nuestro espíritu”. Como los pastores, también nosotros deseamos constatar el amor de Dios hacia los hombres. Este amor de Dios, nuestro salvador, se manifiesta en nuestras vidas como luz en la oscuridad. Proclamamos que “amanece la luz para el justo” y que “ha aparecido la bondad de Dios y su amor al hombre”.

La encarnación de nuestro Dios es el punto de partida de la nueva historia humana.

 

 

En la Misa del día, Cristo calienta

 

En esta misa ya no se habla del Niño, ni de sus padres, ni de los pastores… El centro es la Palabra: “La Palabra se hizo carne”. El Niño que nos ha nacido es la Palabra de Dios tal como proclama el evangelio de esta misa. Y esta Palabra calentará nuestros corazones como las palabras del peregrino calentó el corazón de los dos de Emaús.

La Palabra se ha hecho hombre y “los confines de la tierra verán la victoria de nuestro Dios”.

La proclamación de la Palabra en esta tercera misa se centra en el conocimiento del plan divino de salvación revelado en el Hijo Jesucristo. El ‘misterio’ nos ha sido revelado: “en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo”, el Niño que acaba de nacer y que dará su vida por nosotros.

Para la segunda pista hemos de reconocer que la Navidad no concluye este día. Como el sol, que nace en la noche abriéndose paso entre las tinieblas y alcanza su cenit en pleno día, así también Cristo tiene un lento amanecer desde la noche de la Navidad hasta el día de su bautismo junto al Jordán. Con otras cuatro celebraciones, llamadas epifánicas, la Iglesia y el mundo va descubriendo la luz creciente de ese Niño Sol.

 

Epifanía

 

En la fiesta de la adoración de los Magos, conocida propiamente como Epifanía, el Niño de Belén se manifiesta a los extranjeros, a los que ni son de su pueblo, ni siquiera tienen su misma fe. Son los Reyes Magos, hombres inquietos, buscadores, arriesgados, peregrinos… capaces de dejarlo todo por seguir la pista de una estrella misteriosa. Celebramos este día que la luz del Salvador llegará hasta los confines del mundo.

 

Presentación de Jesús en el templo

 

Más adelante José y María presentan a Jesús en el templo.

Esta fiesta la celebramos el día 2 de febrero. Jesús es presentado en el templo a su propio Padre y a su propia comunidad judía. Las palabras proféticas de Simeón y de Ana señalan a Jesús como hombre vocacionado al sufrimiento y a la cruz. Su madre María será copartícipe de este trágico destino: “una espada va a atravesar tu alma”. La luz de este sol que amanece ha de atravesar nubes tormentosas que, momentáneamente, oscurecerán su luz radiante.

En las bodas de Caná Jesús se manifiesta como Mesías.

Cuando María le indica que los novios se han quedado sin vino el día de su boda, Jesús la responde que aún no ha llegado su hora. La insistencia de la madre, y la fe que demuestra, consigue el primer milagro de Jesús manifestando así su poder ante los convidados a la boda.

 

Bautismo de Jesús

 

La luz plena de Jesús se manifiesta en su bautismo.

Los cuatro evangelistas mencionan esta manifestación. El ciclo navideño actual en nuestra liturgia se cierra con esta fiesta. La epifanía del bautismo manifiesta la filiación divina de Jesús y su misión salvadora. La Santísima Trinidad se da cita junto al Jordán mientras el Bautista proclama: "Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo", anunciando así su misión salvadora. El Espíritu Santo se hace visible en forma de paloma y se posa en su hombro, mientras la voz del Padre testifica: “Este es mi hijo amado, en el que me complazco”. Estamos en la plenitud del día. La noche ha quedado definitivamente atrás.

Este es, según yo entiendo, el sentido de la Navidad: la manifestación progresiva de Jesús como salvador de los hombres, como protector, sobre todo, de los pobres y débiles. ¿No merece la pena, no es justo, celebrarlo con gran alegría y paz? Sí, que se iluminen nuestras calles, que se encuentren las familias, que nos felicitemos las pascuas, que se fomenten las treguas de paz, que pongamos los belenes y el árbol, que nos hagamos regalos… todo tendrá sentido cuando responda con gratitud al nacimiento del Hijo de Dios, nuestro Salvador.

¡Feliz Navidad!

 

Florentino Gutiérrez. Vicario General

 

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