"Camina con nosotros" por Eusebio Gómez Navarro, O.C.D.

María está con nosotros, nos acompaña en nuestro caminar, y ella tiene que ocupar, según decía A. Bostio, el primer lugar en nuestra mente y en nuestro corazón .

La presencia de María estará presente en la vida de santa Teresa, desde la infancia hasta la hora de su muerte. .

Quiero presentar, sencillamente, unas pinceladas que tratan de recoger algunos datos de la vida de santa Teresa, en los que se demuestra su amor a María.

La devoción de Teresa a María comienza en su infancia. El tener padres virtuosos y temerosos de Dios, dice ella, me bastara, si yo no fuera tan ruín, con lo que el Señor me favorecía, para ser buena. Así comienza santa Teresa de Jesús el libro de su Vida. No cabe duda de que el tener unos padres que aman a Dios y a los hijos es una de las mayores gracias que se pueden recibir.

Al hablar Tersa de sus padres se hace lenguas de sus virtudes. A su padre le gustaba leer, y era, además un hombre caritativo con los pobres. Su madre era de gran honestidad y tenía un gran cuidado para que sus hijos aprendieran a rezar y ser devotos de la Virgen y los santos.

Tenía unos doce años Teresa cuando murió su madre. Cuando se dio cuenta de lo que había perdido, se fue afligida a una imagen de la Virgen y la suplicó, con muchas lágrimas, que fuese su madre. Y eso que lo hizo con la simpleza de una niña, le valió la ayuda de la Virgen para toda la vida.

Teresa no sólo tuvo la suerte de tener una familia que le despertó a la devoción a María. El tiempo que le tocó vivir le ayudó mucho.

Era un siglo de esplendor mariano; la fiesta de la Anunciación, el 25 de Marzo era de riguroso precepto en la iglesia. El misterio de la Encarnación se recordaba a diario en las feligresías con los tres toques de campana, que invitaba a rezar las tres Avemarías, a la salida y a la puesta del sol.

De todos los títulos y modos marianos que usa nuestra santa podemos señalar: Señora, Virgen, Madre, Patrona. La Virgen es la madre, pero también es la hermana. Ella es modelo de las virtudes cristianas: fe, amor y humildad.

Lo maravilloso de la vida de Teresa es ver cómo su devoción a María, va evolucionando con el paso de los año hasta convertirse en pura inspiración para su vida y su obra.

Ya no se trata como en los días de su infancia de repetir solamente la oración vocal del rosario, no. A través de este rezo meditado ella ha experimentado a Santa María, como Madre de Dios y como estaba acostumbrada a tratar con los grandes de este mundo, desde nuncios hasta duquesas y reyes, Teresa descubre que es bueno tener intermediarios, amigos que sirvan de enlace con el poderoso Rey. Y como buena diplomática que es, descubre que María es la mejor intercesora. Por eso rezará con pasión: ¡Ruega por nosotros ahora y siempre!

Para Teresa la Virgen María fue la fuente inspiradora de su vida, esperanza de su esperanza, abogada y madre de misericordia. Y por si faltaba algo, fue también la dulzura de la vida.

La Iglesia recuerda el día del nacimiento de la Virgen María cada 8 de septiembre. En este día en muchos lugares, se celebra la fiesta de la Virgen bajo distintas advocaciones. La Virgen de la Vega es la patrona de la ciudad de Salamanca desde hace siglos. Es bueno recordar siempre que la mejor manera de llegar a Jesús es mirar a su Madre.

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