Historia

La fundación del Colegio dota del tiempo de Carlos V, aunque la construcción del edificio tal como lo conocemos hoy comenzó en el año 1.716, siendo el proyecto inicial de Joaquín de Churriguera, que dirigió la obra hasta su muerte en 1.724. Después de muchos avatares, continuó la obra Pedro de Gamboa.

 

Por el edificio pasaron los mejores hombres de España de la orden de caballería que da nombre al edificio. Pero en el año 1.734, el Colegio de Calatrava se hallaba muy decaído, porque las obras habían cesado. El 29 de Septiembre de 1.736 el colegio empezó a funcionar, aunque sin estar terminado. En 1.750 se paralizaron las obras. El Consejo de las Órdenes decidió la reanudación de los trabajos en 1.780, aplicando para ello los frutos de algunas encomiendas que aprobó el Papa Pío VI en Breve de 3 de Octubre de aquel año. Había un proyecto de los arquitectos Jerónimo García de Quiñónes y Simón Gavilán Tomé, formado en 1.778, que valoraba el coste de las obras en 311.340 reales.

 

La fundación del Colegio dotaba del tiempo de Carlos V, pero el alojamiento de los colegiales fue en unas casas alquiladas incapaces para su decente instalación, que movieron a Felipe V, al cabo de ciento cincuenta años, a emprender la obra del nuevo edificio, que en 1.734 estaba sin terminar.

 

Es entonces cuando se encarga la traza de los retablos de la capilla a D. Pedro Arnal. La idea era hacer los retablos en piedra y no en madera, pera su mayor duración, y evitar así los incendios. En Enero de 1.783, presenta Pedro Arnal los dibujos del retablo a la Academia, que en Junta de 6 de abril de ese año, aprueban. Los asuntos representados en el retablo serían la Concepción en el mayor, y los Santos San Raimundo y San Benito en los laterales, prefiriendo la pintura a la escultura en este caso, pues la piedra de Salamanca no era buena para la talla. Las pinturas se encargan a D. Francisco Goya, que en una carta de 10 de Octubre de 1.784, da cuenta a la Real Academia de cómo va el cometido encomendado.

 

El 11 de Octubre, un día después de la citada carta de Goya, D. Gaspar Melchor de Jovellanos, entonces Alcalde de Casa y Corte, llega a decir en otra carta que “el artista ha desempeñado por su parte cumplidamente el encargo que se le hizo, no sólo por el cuidado y diligencia con que trabajó estos cuadros, sino también por una de aquellas casualidades de que no se puede señalar una causa suficiente, parece que se excedió a sí mismo, pues seguramente estas pinturas y en especial las de la Concepción y San Bernardo son las mejores que han salido de su mano”.

 

El día de Santiago de 1.790, se inauguraba la capilla en la cual lucía en el altar mayor la Inmaculada de Goya. Jovellanos da cuenta de esta acontecimiento en otra carta de 27 de Julio de 1.790. Era por aquel entonces rector del Colegio de Calatrava D. Francisco Ibáñez. El obispo y el propio Jovellanos asistieron a esta inauguración solemne.

 

Las pinturas de Goya desaparecieron durante la Guerra de la Independencia contra los franceses. Seguimos sin saber su paradero y no tenemos ningún indicio de él. Durante esta última reforma, se esperaba que pudiera haber aparecido enrollada entre algunas piedras del edificio, escondida para evitar que las tropas francesas se la llevaran, pero nada. Hoy en día, solo se conserva en el museo del Prado el boceto de ese cuadro de la Inmaculada.

 

Fue el P. Cámara quien rescató definitivamente este edificio para la Diócesis de Salamanca, y adquirió parte del patio actual, llamado Monte Olivete, cuya propiedad obtuvo por permuta de otros terrenos propios del Obispado, que cedió al Ayuntamiento para vías públicas; en concreto, los terrenos de las iglesias derruidas de Santa Eulalia y de San Justo, ubicadas en las respectivas plazuelas.

 

El 18 de Octubre de 1.891, el P. Cámara abrió en este espléndido edificio el Colegio de Estudios Eclesiásticos Superiores. Algunos de los primeros alumnos llenaron de gloria el nuevo colegio: D. Eloíno Nacar, coautor con el P. Colunga de la Biblia en versión española; D. Francisco Jarrín, que fue obispo de Plasencia; D. Juan Antonio Ruano, que lo fue de Barbastro, etc... Al morir el P. Cámara en 1.904, su institución empezó a perder terreno.

 

Años después, los PP. Agustinos establecen en Calatrava un colegio para seglares. Allí se formó una hornada de magníficos profesionales de muchos campos. Pero los PP. Agustinos tuvieron que abandonar el colegio por orden de Plá y Deniel, entonces Obispo de Salamanca, y un largo centenar de seminaristas llenaron los claustros y pasillos de Calatrava. Era el Seminario Menor. Con el tiempo, Calatrava también albergaría el Seminario Mayor. Su nombre sería Seminario San Carlos.

 

El 11 de Febrero de 1.960, se declaró en el edificio un voraz incendio que sólo dejó en pie las paredes maestras. Aunque no hubo que lamentar pérdidas humanas, el edificio quedó en mal estado. El obispo entonces, Fray Barbado Viejo, dominico, encabezó un movimiento de reconstrucción del edificio de forma inmediata. El arquitecto dominico P. Coello, se encargó de la remodelación. Muchas instituciones, parroquias y personas, sufragaron las obras.

 

Con el paso del tiempo, el edificio continuó su deterioro, no solo por el paso del tiempo, sino también por la escasez de vocaciones sacerdotales, que hizo que se infrautilizara el edificio en muchos de sus rincones. Es entonces cuando empezaron a surgir demandas para la compra del mismo. El obispo entonces, D. Mauro, siguió apostando por la pertenencia del edificio a la Diócesis salmantina.

 

De acuerdo con la Conferencia Episcopal Española, se estableció allí el “Convictorio de San Juan de Ávila”, donde medio centenar de sacerdotes de toda España, asistía a las clases de la Universidad Pontificia durante el curso.

 

Es entonces cuando se inició tímidamente la Casa de la Iglesia: se rescataron los sótanos y se distribuyeron lugares para los distintos Movimientos apostólicos. Don Mauro, obispo entonces, bendijo esta realidad el 16 de enero de 1.993.

 

Pero fue el siguiente obispo, Don Braulio, el que en 1.995 comenzó a valorar la necesidad de restaurar en su totalidad el edificio, como primer valor inmueble de la Diócesis y concentrar en él todas sus necesidades: seminarios, curia, residencia y otros servicios y espacios comunes... Todos esos servicios podían coincidir en un mismo edificio, Calatrava.En ese equipo inicial estaba también el Vicario General, Joaquín de Tapia, el Delegado de obras, Jesús Terradillos y el Ecónomo diocesano, Luis Rincón. Pero había que encontrar alguien que se encargara del funcionamiento del mismo y lo dirigiera. Se encargó la dirección de la Casa de la Iglesia a Raúl Izquierdo.

 

El Obispado encarga estos trabajos al arquitecto D. Bonifacio Reyes. La empresa constructora elegida será Ferrovial. El edificio se cierra en el verano del año 2.000, comenzando los trabajos el 1 de Abril del 2.001y terminando oficialmente el 12 de Diciembre del 2.003, estando al frente de la diócesis el obispo D. Carlos López. Entre otros trabajos, los más destacados de las obras fueron:

- Reordenación de las cubiertas

- Demolición del cuerpo construido en 1.960 con la sustitución de otro de mayor ocupación con la ampliación de un tercer patio.

- Restauración completa del edificio histórico

- Se proyectan una serie de espacios comunes: biblioteca, capilla, aulas multiusos, auditorio, aparcamiento, ajardinamiento del exterior...

 

El 12, 13 y 14 de diciembre del año 2.003 se organizaron diferentes actos, jornada de puertas abiertas, festival diocesano. La Casa de la Iglesia, ubicada en el edificio histórico de Calatrava, es un recurso de la Iglesia diocesana de Salamanca al servicio de todas sus dimensiones eclesiales, teológicas y pastorales, y al servicio de toda la sociedad.

 

Esta página ha sido actualizada el  07/04/2008

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