La Tercera edición del Misal

Por Emilio Vicente de Paz, Delegado diocesano de Liturgia

 

La tarde del próximo 4 de marzo, comenzando el primer domingo de Cuaresma, vamos a estrenar una nueva edición del misal romano, la tercera, que había aparecido en su edición típica latina en el año 2002 y fue reeditada con pequeñas modificaciones en 2008. La edición anterior a esta era de 1975, a la que correspondía nuestra traducción al castellano de 1988, que es ha que hemos venido usando hasta ahora. Por lo tanto son unos treinta años, en los que han cambiado muchas cosas.

 

Las novedades más visibles

 

En la vida ordinaria solemos sentir atracción por las cosas que tienen algo de novedoso, de curioso, de llamativo. Así sucede con el misal, y no está mal que señalemos las diferencias que tiene la tercera edición con respecto a la segunda. Esta será también buena ocasión, más adelante, para recordar algunas cosas que ya estaban en la edición anterior, tan importantes o más que las últimas novedades, y a las que sin embargo no habíamos prestado suficiente atención.

En cuanto a lo novedoso, comencemos por lo más visible: tendremos un misal más grande en altura y anchura que el anterior aunque de igual grosor. Se han cuidado mucho tanto la estética como los materiales, la encuadernación, que es de mejor calidad, el tipo de letra -más grande y más legible- y la funcionalidad. Por ejemplo, las cinco cintas de distintos colores han pasado a ser seis del mismo color y más anchas que antes, de la misma factura que las cintas de los nuevos leccionarios.

 

Las lengüetas

 

Los misales, ya desde hace siglos, han tenido lengüetas laterales, colocadas en lugares fijos para encontrar enseguida ciertas partes de la celebración. El número de ellas ha aumentado de 28 a 36 en la nueva edición, porque ahora se señalan también, en el Ordinario de la Misa, el comienzo de los ritos iniciales y el comienzo de la liturgia eucarística (con esta misma lengüeta encontraremos también el Credo). En las plegarias eucarísticas principales las lengüetas que señalan el comienzo son de color verde oscuro, y las sucesivas son rojas, pero dentro de cada plegaria hay algunas lengüetas de color verde claro que señalan textos que no se usan siempre: o bien los embolismos para determinados días y circunstancias o bien las aclamaciones post-consagración musicalizadas: “Este es el misterio de la fe”, etc.

 

El texto

 

El tipo de letra principal será el mismo que ya se utiliza en los nuevos leccionarios. En general es más grande y, por lo tanto, más legible. El color rojo de las rúbricas es un poco más oscuro que antes. Al haber aumentado, por muchas razones, la cantidad de texto, y para que el número de páginas no fuera excesivo ni aumentaran demasiado el grosor y el peso del libro, se han reducido los cuatro márgenes y se ha aprovechado mucho el papel, evitando al mismo tiempo que el texto quede demasiado apretado. Las letras capitales (iniciales de tamaño más grande) ayudan a encontrar de un golpe de vista las oraciones colecta en los formularios de misas, ya que las otras dos oraciones que tiene cada misa usan letras capitales más sencillas. En general, la distribución del texto ayudará al sacerdote a encontrar mejor cada una de las piezas litúrgicas que necesita en una celebración, para lo que será también muy útil conocer bien el índice general que encontraremos en las últimas páginas del misal.

PRINCIPIOS LITÚRGICOS

Esta página ha sido actualizada el  06/03/2017

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