Pórtico, Capítulo II y Capítulo III

El Pórtico del documento Orientaciones de la Asamblea (Pág. 21-24) nos invita a contemplar el Misterio de Jesús, desde el seno del Padre hasta su vuelta a nosotros. Refleja el primitivo anuncio del Evangelio y de la fe, tal como lo formula el Apóstol Pablo (Cf. Fil. 2, 6-11). En el Pórtico podemos ver una invitación a:

 

• Confesar el Misterio de Jesús.

• Aclamar su vida y entrega por nosotros.

• Anunciar su Persona y su camino como salvación para todos.

• Volver a sus huellas, en un camino de seguimiento.

 

El Capítulo II de las Orientaciones (Pág. 39-47) nos recuerda las claves espirituales de las fases que vivimos en la Asamblea:

 

“Es tiempo de Enamorarnos de nuevo”. Renovación espiritual. Llamada a un encuentro renovado con Jesús, origen de toda conversión espiritual, que nos llene de alegría por volver al amor primero (Cf. Ap 2,4).

 

“Es tiempo de Soñar”. Renovación pastoral. Un tiempo de gracia para soñar una Iglesia más misionera y en “conversión pastoral” (EvGa 25), que es volver al “corazón del Evangelio” (EvGa 36). Suplicando la fe (“fe suplicada”) como mendigos que piden este don. Manteniéndonos alegres en el desierto, con lo esencial de la fe y con alegría (Cf. EvGa 86).

 

“Es tiempo de construir. Una reforma”. Renovación estructural. La Asamblea diocesana en su camino de “renovación estructural” nos impulsa a pasos nuevos que nos demandan una lectura atenta de los “signos de los tiempos” (Mt 16,3).

 

 

El Capítulo III es central para comprender toda la Asamblea diocesana. En él se dan las claves desde las que hay que comprender las Propuestas de renovación señaladas.

 

“Discípulos misioneros”. Dimensión espiritual. Discípulo es el que está vuelto al Señor para acoger su amor y misericordia. “Estar con Él…” (Cf. Mc 3,14a). Espiritualidad hacia adentro. Misionero es el que desde el amor acogido se vuelve a los hermanos para misión. “Para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios” (Cf. Mc 3,14b.15).

 

“Poner más fuego en el hogar; salir al encuentro del hombre de hoy”. Dimensión pastoral. Hemos de mirar la humanidad actual con los ojos del Padre de la misericordia (Cf. Lc 15,11-35). Por ello, podemos preguntarnos, siguiendo la parábola del hijo pródigo: ¿Qué hace el Padre ante esta situación de una humanidad autónoma, que ha abandonada la casa paterna en una “apostasía silenciosa”? Podemos formularlo en dos gestos: “Poner más fuego en el hogar; salir al encuentro del hombre de hoy”.

 

“Le pusieron delante de Jesús” (Lc 5,17-24). “Odres nuevos”. Dimensión estructura. Necesitamos en la Iglesia “odres nuevos” (Mc 2,22), personales, comunitarios y estructurales, que cumplan esa misión. La primera estructura nueva es el corazón de cada discípulo del Señor, que posibilitará nuevas estructuras comunitarias e institucionales. Toda renovación estructural debe ir precedida de una renovación espiritual y pastoral.

 

Esta página ha sido actualizada el  23/03/2017

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