Proyecto Hombre: una oportunidad para acoger al Niño Dios
Residentes, educadores y voluntarios de Proyecto Hombre Salamanca.

 

ES NAVIDAD. En ello estamos, en ese ánimo y en ese espíritu. Son unos días que muchos desean pasar a toda prisa, les resultan incómodos, molestos, dolorosos... para otros en cambio son días de fiesta, de compras, de encuentro con los amigos, de vacaciones... hay quienes viven este tiempo como unos días muy especiales, un tiempo de ternura, de paz, de ilusiones, de cercanía con los demás, de cariño. En fin hay muchas maneras de sentir y vivir la Navidad, está claro, pero quizá deberíamos preguntarnos tú y yo ¿qué es para mí la Navidad?

 

La respuesta a esa pregunta, en primera persona, quizá sea más compleja de lo que pensamos. Responder desde uno mismo nos lleva a tomar conciencia de nuestra propia realidad y a entender las actitudes y vivencias ajenas.

Posiblemente tengamos clara la respuesta teórica, pero la Navidad nos demanda una respuesta práctica. No una respuesta para unos días, sino un compromiso de vida, quizá hasta un cambio más o menos radical en nuestro estilo de vida.

 

Decir que la Navidad es el encuentro con Jesús, que Jesús se encarna en medio de la humanidad y muchas expresiones parecidas suena muy bien. Traducir todo ello a ese Jesús entrañable y misericordioso, a ese Jesús que pasa haciendo el bien y tendiendo la mano a quien lo necesita, eso es otra historia. Pero es tu historia y la mía, hombres y mujeres de Dios, es la historia de aquellos que queremos entender y vivir la Navidad en el día a día de nuestra existencia.

 

El Papa Francisco nos invita a vivir esa Navidad en todas las realidades, de un modo especial en esas periferias que a veces sólo conocemos de oídas, que solo vemos de lejos porque nos resultan incómodas o molestas. Quizá sería bueno hacer caso al Papa y dar un paso valiente para ver desde el corazón y con el corazón a Jesús en esas realidades. Un Jesús que se encarna en el rostro y el corazón de cada ser humano, un Jesús humano y hermano que espera algo de ti y de mí. Quizá un corazón entrañable, misericordioso, quizá un corazón humilde, sencillo, generoso...quizá un corazón como el suyo, dispuesto a dar y a darse.

 

Tenemos mil oportunidades de hacer Navidad nuestro corazón, mil momentos para unir el gesto a la palabra, para pasar de la intención a la acción, del dicho al hecho y no quedarnos en el lecho de los buenos propósitos o de las conciencias cómodas y dormidas.

 

Una de esas realidades o periferias incomprendidas muchas veces, se llama Proyecto Hombre. Personas que luchan por un cambio en sus vidas, por emprender una nueva vida dejando atrás el alcohol y adicciones de todo tipo, ellos y sus familias también conforman el rostro humano de Jesús. Están ahí a nuestro lado, muy cerca, a lo mejor en nuestro barrio o en nuestra familia, son un grito a la esperanza, una oportunidad para acoger al Niño Dios que quiere venir a nuestras vidas. Hay muchas realidades parecidas, pero su existencia depende de nuestra conciencia y del sentido que demos a la Navidad. Depende de hasta dónde permitimos crecer al Niño Dios que llevamos dentro. Ojalá esta Navidad nos ayude a crecer en la fe y a vivirla desde un corazón sencillo, sincero y sentido. A todos desde el corazón y con el corazón Feliz y Auténtica Navidad.

 

Manuel Muiños, presidente de Proyecto Hombre Salamanca.-

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Esta página ha sido actualizada el  19/06/2017

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