Homilía en la Fiesta de la Virgen de la Vega (8 de Septiembre de 2015)

 

La Virgen de la Vega nos conduce en su fiesta al encuentro con su Hijo Jesús, el Hijo de Dios. Él “salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt 1,21) y es la presencia de “Dios con nosotros” (Mt 1,23). Él es “el camino, la verdad y la vida” (Jn 14, 6). Para recibir esta vida, procuramos seguir siempre el consejo de la Madre: “Haced lo que él os diga” (Jn 2, 5). Y la misma Madre acompaña nuestra súplica al Espíritu Santo, que nos ilumina y fortalece para llevar a cabo la misión que Jesús nos ha confiado.

 

Voy a referirme de forma breve a dos aspectos de esta misión, que serán centrales en nuestro nuevo año pastoral: 1. La Asamblea diocesana. 2. El Jubileo de la Misericordia.

 

1. La Asamblea diocesana. En esta misma fiesta, el año pasado, os anunciamos y pusimos bajo la protección de nuestra Patrona la Asamblea Diocesana. Con ella hemos iniciado en nuestra diócesis una nueva etapa de evangelización marcada por la alegría del encuentro con Jesús, siguiendo la indicación del Papa Francisco.

 

Durante el curso pasado hemos vivido con fruto el tiempo primero de la Asamblea, destinado a la renovación espiritual, en el renovado encuentro personal con Jesucristo. Convencidos de que nuestra vida y tarea ha de estar más centrada en Cristo y en su misión, hemos querido ponernos ante él con el corazón abierto para reconocer su mirada de amor y suplicarle que vuelva a tocar nuestra existencia y nos lance a comunicar su vida nueva. Este objetivo lo hemos expresado en el lema: Es tiempo de enamorarnos de nuevo.

 

Mil quinientas personas han participado de forma continua y organizada en ciento cincuenta Grupos de Asamblea. Estos grupos son espacios para la oración, reflexión común, formulación de propuestas de renovación y realización de acciones misioneras. También otras personas han tomado parte en celebraciones, encuentros de renovación espiritual para los sacerdotes, laicos y religiosos, así como en actividades misioneras y festivas. Por los frutos ya alcanzados del Señor en este tiempo damos hoy gracias a nuestra Patrona, la Virgen de la Vega.

Y en esta celebración suplicamos de nuevo su bendición sobre las actividades de la Asamblea que pretendemos realizar en este nuevo año pastoral. La IX Semana de Pastoral, del 20 al 27 de septiembre, será el pórtico de entrada en el segundo tiempo de la Asamblea Diocesana, dedicado a la renovación pastoral. Es tiempo de soñar (Cf. EvGa 27), en una “conversión pastoral y misionera” que transforme la Iglesia y la ponga “en un estado permanente de misión” (EvGa 25). Por ello, el tema de la Semana de Pastoral es de salida misionera: “Id al mundo entero y predicad el Evangelio” (Mc 16,15). El programa de la Semana incluye conferencias, retiro y talleres de oración, mesas de trabajo, talleres de pastoral, presentación del Jubileo de la Misericordia y celebración del sacramento de la penitencia, así como celebración diocesana del envío para el curso pastoral. Concluye el domingo 27, por la tarde, con una procesión con la imagen de Santa Teresa de Jesús por la calles de la ciudad de Salamanca, con motivo del V Centenario de su Nacimiento, cuya clausura celebraremos el día 15 de octubre en Alba de Tormes.

Este tiempo de renovación pastoral se prolongará hasta el día 2 de febrero de 2016, fiesta de la Presentación del Señor en el templo. Para entrar en el proceso de discernimiento, purificación y reforma pastoral, se ofrecerá a los participantes en los grupos de Asamblea los materiales necesarios para ayudar a conocer el momento pastoral actual de la Diócesis. Continuaremos realizando actividades misioneras y celebrando encuentros motivadores y sanadores de los agentes de pastoral, para laicos, religiosos y sacerdotes. Y la Cruz de la Asamblea seguirá siendo llevada a las comunidades para ayudarnos a poner la mirada en la fuente visible del amor misericordioso del Padre, entrar en el proceso de conversión misionera, celebrar el sacramento de la penitencia y orar por el fruto de la Asamblea.

Nuestra Asamblea diocesana tendrá un tiempo tercero de actividad, desde el 2 de febrero hasta el 1 de mayo de 2016, dedicado a la renovación de personas, instituciones y estructuras, en orden a la transformación misionera de la Iglesia. El proceso del trabajo será semejante al de las etapas anteriores.

“La Iglesia te escucha”. Es una actividad de la Asamblea diocesana que pretende establecer un diálogo de la Diócesis con la sociedad salmantina, en sus diversos sectores sociales: académicos, culturales, económicos y laborales, profesionales, asociativos, asistenciales, institucionales, etc., sin excluir a nadie que tenga interés en ese diálogo. Las respectivas Delegaciones diocesanas promoverán y llevarán a cabo desde octubre de 2015 a marzo de 2016 estos encuentros de diálogo y escucha, que estarán abiertos a toda la comunidad diocesana.

El resultado del trabajo de cada uno de los tres tiempos de la Asamblea se recogerá en respectivas ponencias sobre la renovación espiritual, la renovación pastoral y la renovación de personas, instituciones y estructuras. Estas tres ponencias serán sometidas a la deliberación de una Asamblea Diocesana final, que se celebrará en los meses de mayo y junio de 2016.

Pedimos a la Virgen de la Vega que sostenga el compromiso esperanzado y gozoso de quienes ya están tomando parte en la actividad de la Asamblea y mueva a otros fieles a participar, especialmente en los Grupos de Asamblea. “No hay razón para que alguien piense que esta invitación no es para él” (EvGa 3). Porque nadie queda excluido de “la alegría del Evangelio”, que “llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús” (EvGa 1). ¿Por qué no entrar en ese río de alegría, que es la Asamblea diocesana? (Cf. EvGa 5).

2. El Jubileo de la Misericordia.

El día 11 de abril de este año publicó el Papa Francisco la Bula de Convocación del Jubileo Extraordinario de la Misericordia como un tiempo “de gracia y de renovación espiritual” (MV 3), que disponga a la Iglesia a dar testimonio ante el mundo de que “Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre” (MV 1).

“En la misericordia tenemos la prueba de cómo Dios nos ama” (MV 14). Y “siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación… Es el acto…con el cual Dios viene a nuestro encuentro... Misericordia: es la vía que une a Dios y al hombre”(MV 2).

En estos momentos estamos llamados de un modo mucho más intenso “a tener la mirada fija en la misericordia para poder ser también nosotros signo eficaz del obrar del Padre” (MV 3). Así pues, el Papa nos llama con este Jubileo a ser testigos de la misericordia, que revela misterio de Dios y ha de ser también “la ley fundamente que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida” (MV 2). Por ello, este Año Santo Jubilar tiene como lema: “Misericordiosos como el Padre” (MV 14).

El Año Jubilar se abrirá el día 8 de diciembre de 2015, Solemnidad de la Inmaculada Concepción y 50 aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II (MV 4). En esta fecha abrirá el Papa la Puerta Santa, la Puerta de la Misericordia, en la Basílica de San Pedro. Y el día 13 de diciembre, Domingo tercero de Adviento, se abrirá la Puerta Santa en nuestra Catedral Nueva. La conclusión del Año Jubilar tendrá lugar en la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, el día 20 de noviembre de 2016.

El Papa nos llama a la peregrinación y a atravesar la Puerta Santa como signo peculiar del Año Santo y estímulo para la conversión (MV 14); a vivir con mayor intensidad la Cuaresma del Año Jubilar; a volver a acercarnos al sacramento de la reconciliación para experimentar la alegría de la misericordia (MV 17); y a acoger la gracia de la Indulgencia que el Jubileo lleva consigo en la comunión de los santos (MV 22).

En relación con el lema del Año Jubilar, el Papa nos exhorta también vivamente a “realizar la experiencia de abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo moderno crea”; a “curar aún más estas heridas”; a no caer “en la indiferencia”; “a reflexionar durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales” (MV 15), y redescubrir la necesidad de su práctica.

Y en este contexto espiritual, con motivo del grave drama de los numerosos refugiados, víctimas de la guerra, que están solicitando asilo y acogida en Europa, el Papa acaba de pedir a todas las instituciones de la Iglesia que nos dispongamos a acoger con misericordia a cuántos podamos ofrecer hogar y los medios materiales y espirituales necesarios para llevar una vida digna en la fraternidad de los hijos de Dios. Nosotros asumimos, con la libertad interior y la caridad del Espíritu, esta solicitud del Papa, que es expresión necesaria de nuestra fe en Cristo. Él se hace presente y visible en el rostro sufriente de cada una de estas personas (Cf. Mt 25, 31-45). Con nuestra disposición de acogida comenzamos a vivir por adelantado el Jubileo de la Misericordia.

Por otra parte, en relación con la dimensión social de la conversión misionera de la Iglesia, la Asamblea Diocesana es una ocasión propicia para decidir la realización de una nueva “acción social diocesana” a favor de nuestros hermanos más vulnerables.

Que la Madre de la Misericordia nos acompañe en este Año Santo para que todos podamos redescubrir y testimoniar la alegría de la ternura de Dios. Que vuelva siempre a nosotros sus ojos misericordiosos y nos haga dignos de llegar a contemplar el rostro de la misericordia, su Hijo Jesús.

 

+ Carlos López Hernández,

Obispo de Salamanca.

 

HOMILÍAS DEL OBISPO

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